lunes, 16 de noviembre de 2009

creciendo

(Completo)

Libertad ante todo, pero estúpido e inútil muro visible de la realidad romper la barrera de lo incontrolable, comenzar a volar perdiendo el control, huir de la razón, experimentando el miedo, y el inconfundible placer, que te hará sentir impulsivo y paranoico frente al maldito reaccionario.

Podríamos decir que cada cual es libre de actuar bajo sus propias reglas, pero sin duda existen un montón de esteriotipos y prejuicios, a los cuales se debe estar sujetos, escapar de un molde en ésta sociedad resulta difícil, el querer escalar y encontrarse de pronto sin una base o aseguramiento de cada palabra, lejos de los brazos de mamá, para comenzar a volar con sus propias alas, es lo ideal y bastante utópico, pues bien; ahora soy un ser que pretende sobrevivir solo, ser fiel a sus instintos y de a poco aprender a volar, dejando lo metafísico, para solo sentir, rompiendo aquella línea imaginaria entre el bien y el mal, para solo vivir, asumo el mal como parte de un todo sin rechazar aquellos pasares de la vida.

Caminando por y sobre un valle cubierto de flores donde el cielo sin sombra junto a un sol brillante reflejaba los pequeños puntitos de colores, con sus hojas llenas de matices y aromas, al lado de ellas, un río transparente y cálido. De pronto mi presente se estanca y comienzo a recordar, pero no solo me detengo en aquellos pasares de la memoria que se asemejan a este paisaje, y así comienzo a contemplar como poco a poco, el sol, aumenta su calor, transformando al río en una pequeña gota, secando todo el color de las flores, ahora marchitas, dejando un aire pesado y agobiante. Cambiando de pronto a otro sitio, donde la lluvia estropeando el paisaje, convirtiendo a la tierra en barro y destruyendo aquellas flores.

Es así, como no tengo presente en la memoria de los recuerdos, un lugar uniforme, estático e inamovible para siempre, hay tal vez un factor que permanezca en todos, y es la conciencia de que existieron para seguir cambiando.

El querer reflejar muchas veces al sol como la luz, esplendor lo bueno de todo y las sombras, dícese (noche y oscuridad), como perdida de la vista, lo que conlleva a un error, la torpeza de un ser en la penumbra, nos hace pensar y mantenernos bajo estos inútiles parámetros de acondicionamiento y temor, rechazando de por si, lo desconocido.

Y ¿Qué es el sufrimiento?, pues es lo que nos hace surgir, en medio de aquel estado, es como accedemos a la crítica, ya que la felicidad plena, nos lleva a turbarnos creernos una nueva historia y no cuestionar, mientras tanto, éste estado me conduce a la pequeña reflexión, donde podré salir más prontamente de la rutina, creando en cada decepción, una nueva experiencia, pues si el mundo se convierte en felicidad caería en algo estático, como algunos pensamientos centrados en la horrible conformidad, llevando al ser humano a rechazar aquella parte instintiva y animal, aquel lado de la locura, esa individualidad y autonomía que nos distingue, fuera de la moral y los distintos valores metafísicos, pero ¿Qué? ¿Con qué me encuentro?, ya no es posible, quizás la simple idea del no sufrimiento se vuelve y transforma en una imagen cada vez más cercana y atrayente, es como el tormento, karma y estigma de éste “mal” nos hace crear anticuerpos frente a lo que se avecina, convirtiendo aquella virtud del ser humano, en un molde unitario objetivo y mediocre, transformando aquellas visiones, pensamientos característicos, críticos, autónomos de verdades subjetivas, que pararán en un Dios de metal.

Factores bastante importantes, que nos llevan a expulsar de nuestra vida, todos aquellos sentimientos y ganas por demostrar la variedad oculta de nosotros mismos, que se transformará en objetividad al plasmarse en lo llamado arte, las formas, signos, señas y distintas jergas ocupadas en la sociedad, infinidad de códigos, colores y razones que, con la esencia de cada ser humano, poseedor de su verdad, anárquico en leyes y libre de espíritu, no debe, quiere, ni puede, caer en la mediocre objetividad.


El mundo va para allá, a ocultarse en un extremo sin matices, sombrío, frió y poco impactante. Tras perder el deslumbramiento por los pequeños detalles, adornando la vida con toques de su propio encanto, llegará a su más profunda conformidad, lo que lo hacia sentir, oler, escuchar, querer, amar, odiar, tolerar, aguantar, aquella desesperación que lo llevaría a la trascendencia, estarán bajo un respectivo umbral y parámetro ya establecido en fin, todo perderá el misterio y encanto.

“Todos los actos del hombre carecerán de altura, todas sus ideas de profundidad “

“Imaginemos a un pajarillo: por ejemplo, una golondrina enamorada de una jovencita. La golondrina podría, por lo tanto, conocer a la muchacha (por ser diferente a todas las demás), pero la joven no podría distinguir a la golondrina entre cien mil. Imaginad su tormento cuando, a su retorno en primavera, ella dijera: Soy yo, y la joven le respondiera: No puedo reconocerte. En efecto, la golondrina carece de individualidad. De ahí se deduce que la individualidad es el presupuesto básico para amar, la diferencia de la distinción. De ahí se deduce también que la mayoría no puede amar de veras, porque la diferencia de sus propias individualidades es demasiado insignificante. Cuanto mayor es la diferencia, mayor es la individualidad, mayores son los caracteres distintivos y mayores los rasgos reconocibles. En este profundo sentido se comprende el significado del hebreo: conocer a su mujer, refiriéndose a la unión matrimonial; pero cobra un sentido más profundo en lo que se refiere al alma, al carácter distintivo de la individualidad. "
Soren Kierkegaard
Diario íntimo (fragmento)


Esta conformidad transformada en el estado más mediocre y fuera de la crítica donde el bienestar me invade.
“no hay peor ciego que el que no quiere ver “


Sin duda ésta constante critica formará un descontento solventado en la desesperación, que consistiría en aquella explosión interna, donde el ser cambia y luego de ésta renovación, concentra toda su pasión en (esto o lo aquello), volviendo a cuestionarse y viviendo a cada instante, y es que realmente; si la vida consistiera en cumplir una meta que luego de lograrla viene otra y otra, jamás podría aprovechar mi presente, por lo tanto ésta totalidad del mundo, donde la visión cambia y se amplia consiste también en la renovación de los estados, para así no terminar como la mejor persona, la más evolucionada y cuerda, si no la que más experiencias ha logrado captar a lo largo de su vida, con el filtro personal, la cuota de desesperación y locura, los inconfundibles cambios, y aquellos estados individuales, autónomos, e incuestionables para cada uno, asumiendo todo como parte de la vida sin llegar al remordimiento, o falta de moral, ya que todos esos cuestionamientos solventan la vida metafísica, mientras el bienestar crece, los recuerdos se acumulan, y no me siento reprimido por falta de…

En fin este nuevo estado me conduce a la vida, lo cual no se divide entre lo bueno o lo malo, ya que cada ser limita y construye su libertad, formándose su propia cordura y razonamiento, pues bien éste sentir espontáneo y no alterado, siguiendo los impulso de cada uno, pronto me hará descubrir las nuevas facultades de mi ser, aquellas manías que antes estaban escondidas.

En este sentido ésta nueva vida no consistiría en formar un ser vulnerable y manipulable, si no que en un conocedor de sí mismo, un ente inconforme crítico y peculiar el cual no se reprime ni atenta contra sus instintos, mientras refuerza la sabiduría, alimenta su alma con experiencias, logrando aquél descontrol, generando esa cuota de humildad o despego con el sentimiento populista y levantador de polémicas ese ser engañador que cree saberlo todo, pero que nos presenta un doble discurso.

El seguir tus impulsos conlleva a dejar los brazos de mamá y luego ya no hay vuelta atrás. Lo intentaste de ahora eres tú, un ente decidido y autónomo, no una moneda que frente a cada situación muestra su mejor cara, para luego esconderse tras las faldas de mamá.

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